La “casa de los leyentes” tiene todos los atributos de ejércitos de ignorantes que combaten en la noche. (Matthew Arnold)

jueves, 7 de junio de 2012

Muere Ray Bradbury, genio de la ciencia ficción

El Universal/Cultura
 
Si hubiera un canon de la literatura de ciencia ficción, Ray Bradbury sería uno de los pilares; sin embargo, su grandeza está más allá de esa etiqueta. El autor de Crónicas marcianas y Fahrenheit 451, que murió ayer a los 91 años, es calificado como uno de los grandes cuentistas norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX, se trata de un gran prosista y un escritor sin adjetivos; un narrador de gran poder verbal.

El maestro de la ficción y la fantasía, que transformó sus sueños de infancia y temores de la Guerra Fría en marcianos telepáticos y monstruos marinos enfermos de amor, que plasmó la visión desoladora de un futuro distorsionado en el cual los bomberos queman libros, “será inmortal, no sólo por su valiosa e inmensa obra, sino también porque hay un cráter y un asteroide bautizados en su honor, y tiene una estrella, no en el espacio, sino en el Paseo de la Fama de Hollywood”, señala Miguel Ángel Fernández Delgado, estudioso mexicano de la ciencia ficción.

La muerte del que consideran un icono de la literatura estadounidense es sorpresiva no sólo porque Ray Bradbury (Illinois, 22 de agosto de 1920) era un prolífico autor, escribió más de 600 cuentos y 30 novelas, sino también porque a los 91 años se mantenía activo y vital, tal como lo confirmó en 2009 durante la videoconferencia con la que agradeció el homenaje de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara.

Allí, el narrador que saltó a la fama en 1953 con Fahrenheit 451, la novela en la que relata una sociedad totalitaria y antintelectual que quema los libros, dijo: “Me dediqué a escribir cuentos cortos porque me di cuenta de que hay muchos cuentos cortos malos”. También ese día solicitó: “Permítanme vivir por siempre, bendiciones a todos”.

Renovador del género corto

Y vivió y escribió mucho, y se situó como uno de los grandes prosistas del siglo XX, tal como lo confirma el narrador mexicano Alberto Chuimal. “Hace falta que se le considere no nada más un escritor de ciencia ficción, que lo fue, sino también un gran prosista, un gran artesano, un gran creador de prosa narrativa; es de los grandes autores estadounidenses del siglo XX simplemente por esa prosa que no tiene parangón ni dentro ni fuera de la ciencia ficción”.

Para Bernardo Fernández, BEF, autor de varias historias de ciencia ficción y fantasía y coordinador de más de una antología sobre el género, Bradbury es fundamental para la literatura norteamericana y para su propia formación. “El primer libro que leí fue Fahrenheit 451 de Bradbury, imagínate si no tendría una influencia en mi trabajo”.

BEF afirma que Bradbury establece diálogos tanto con Jorge Luis Borges como con Juan José Arreola y va teniendo vasos comunicantes con la literatura mexicana, ya sea dentro o fuera de los subgéneros. “Sin duda es uno de los grandes cuentistas norteamericanos del siglo XX, quitándole etiquetas. Estuvo activo más de 60 años y publicando y esto trasciende las fronteras temáticas, por lo menos para mi generación de fantasistas, de ficción especulativa era como un abuelo que siempre está y ahí estará porque queda una obra pródiga, generosa y muy abultada”.

Queda su gran pasión con México, por la cultura popular que conoció en su infancia en Los Ángeles y de la que dejó constancia en sus cuentos.

Leerlo a profundidad

Su muerte quizás permita que la obra completa de Bradbury sea recuperado desde la profundidad, al menos así lo espera el narrador Mauricio Montiel Figueiras: “Ir mas allá de Fahrenheit 451 y Crónicas marcianas, que son lecturas obligadas para cualquier lector con mínimo conocimiento de la literatura contemporánea”.

Montiel Figueiras dice que no hay que olvidar que Bradbury fue uno de los grandes cuentistas norteamericanos de la segunda mitad del siglo XX. “Siempre lo he puesto a la par de un Salinger por ejemplo. Autores como Bradbury realmente renovaron el género cuentístico, sean o no de ciencia ficción o de fantasía, sus relatos se sostienen por sí solos, un poco me hace pensar en Julio Cortázar otro autor que renovó la cuentística contemporánea y Bradbury también fue un renovador del género corto”.

Mientras Miguel Ángel Fernández asegura que Bradbury ha sido definido como la voz perdida de la infancia y un escritor que tejió metáforas de extraña belleza y creó imágenes de belleza inédita en la mente de sus lectores; Alberto Chimal dice que Bradbury quería escribir una literatura que pudiera llegar a un grupo más amplio de lectores yser leído con menos prejuicio, “una de sus grandes aportaciones es que logró junto con un grupo de autores, darle una respetabilidad a un tipo de imaginación fantástica como antes no la tenía”.

El narrador que lo mismo ejerció él cuento y la novela, que el teatro y el guió para televisión y para cine, es sin lugar a dudas “uno de los escritores de la mitad de siglo XX que se seguirán leyendo no sólo en el XXI sino en adelante; sobre todo sus dos libros canónicos y vertebrales que son Crónicas marcianas y Fahrenheit 451, quizás los más conocidos, confirma Mauricio Montiel Figueiras.

BEF dice que tal vez ahora sea posible ver la auténtica dimensión de Bradbury en la literatura mexicana, pues no hay duda que para las letras de Estados Unidos “murió un gigante de la narrativa norteamericana”.

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